¿Qué hacemos con nuestros partidos? Parte 2
Ya anteriormente escribí sobre la necesidad de que los partidos se reformaran, y que no decepcionaran a la población.
Las elecciones del PRD nos demostraron que, lastimosamente, no les está dando la gana. Y entonces escucha uno a personas diciendo "Cerremos los partidos", y desde el fondo de mi alma les digo: Nada me gustaría más que decirles que sí, que cerremos esta vaina y que estaremos mejor sin ellos, como si fuera ese ex tóxico.
Sin embargo, la democracia que tenemos necesita de los partidos. En realidad, necesita de grupos organizados para llegar al poder y ejecutar su visión de país, pero como el Tribunal Electoral ya decidió que sólo pueden ser partidos políticos constituidos con membresías enormes, toca jugar con esas reglas de juego.
"Pero Daniel, los partidos son malos". Un vehículo no tiene compás moral de manera inherente. Un carro no es malo, el conductor es el que atropella a la gente, no el carro. Y nuestros vehículos electorales están actualmente dirigidos en su mayoría por personas que no tienen una brújula moral bien calibrada, o que acaban de salir de una "reunión" política donde se vaciaron el bar de los años locos.
Entonces, ¿Cómo hacemos? La respuesta es la misma a la que llegué en el último artículo: Toca reformarlos. Y me encantaría decir que hasta por las malas, pero eso ya lo vivimos en el 68 y la resaca de ese frenesí militar-político nos duró 23 años y todavía nos duele la cabeza.
Toca por las buenas. Y por las buenas significa presentar a la ciudadanía la opción de partidos políticos decentes, bien dirigidos, transparentes y con una visión clara, que lleguen al poder a accionar la voluntad de sus miembros, y sean transparentes sobre la vía que usarán y las políticas públicas que implementarán.
Al mismo tiempo, hay una sacudida que han sentido los partidos políticos en la última elección y probablemente la próxima, en la forma de candidaturas por libre postulación. Esta válvula de escape es la manera a corto plazo en la que la ciudadanía puede demostrar tanto su descontento con los partidos políticos, así como el perfil de la persona que quieren que los represente.
En las próximas elecciones probablemente tendremos ambas vías, tanto la vía de la libre postulación, cuyos perfiles comenzaremos a ver en los próximos meses y podremos evaluar si queremos usar esa vía, pero también hay un esfuerzo que se está haciendo desde el Partido Movimiento Otro Camino Panamá. El partido tiene la oportunidad de presentarle esperanza a la ciudadanía, pero eso no pasa solo por existir, la aceptación popular no pasa por ósmosis. El partido debe presentar su programa, debe presentar su liderazgo, y debe salir a convencer a una población que está desilusionada de los partidos políticos.
Sé que es una responsabilidad enorme, pero bueno, llegar al poder no es relajo.
Publicado originalmente en La Prensa, 17 de mayo de 2022. El autor es director ejecutivo de Movin.
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